Cientos de sustancias tóxicas son arrojadas al agua sin un control adecuado. Muchas de ellas, no debería estar permitido verterlas al agua, por sus conocidos efectos nocivos, y porque tampoco existen estudios que determinen su inocuidad.Se han encontrado trazas de cafeína o anticonceptivos en el agua que bebemos, que regresan a nuestras casas, desde donde llegaron a la naturaleza.

La contaminación provoca unos costes sociales y ambientales muy elevados (lo serán más aún en un futuro cercano). La recuperación de los ecosistemas acuáticos afectados es muy compleja, incluso imposible en muchos casos. Sólo si logramos eliminar las fuentes de contaminación en origen podremos asegurar un futuro sin tóxicos.
Por esto en tan importante que desde nuestros hogares controlemos y sepamos que productos estamos utilizando y sus niveles de toxicidad.
El principio de precaución es fundamental y lo más inteligente.
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